Las semillas de marihuana feminizadas de Trikoma Seeds proceden de líneas seleccionadas para que la descendencia sea femenina, sin necesidad de sexar los ejemplares. Su estabilidad genética es el resultado de un trabajo de selección de parentales y de fijación de caracteres a lo largo de varias generaciones, de modo que los rasgos propios de cada variedad se conservan de una semilla a otra. Es esa homogeneidad la que da valor a la colección para quien documenta y preserva patrimonio genético.

El término «feminizado» designa, en el ámbito de la genética del cannabis, a las semillas obtenidas mediante un proceso de mejora que da lugar de forma mayoritaria a ejemplares femeninos. Es una característica de la semilla y de la línea de la que procede, no una indicación de uso: define qué sexo tendrá el ejemplar que se obtenga de ella y, por tanto, qué parte del patrimonio genético del cruce queda conservada en la colección.

Las semillas feminizadas son el resultado de un trabajo de mejora genética que el banco realiza sobre sus plantas madre. Ese trabajo puede involucrar diversas técnicas, como la aplicación de soluciones de plata coloidal o tiosulfato de plata, así como la autopolinización de un ejemplar femenino previamente seleccionado. El resultado final es una semilla con una alta probabilidad de dar lugar a un ejemplar hembra y con los caracteres de la línea parental fijados de forma estable.

Preguntas y respuestas sobre las semillas de marihuana feminizadas

Las semillas feminizadas de cannabis se empezaron a desarrollar en la década de 1980, aunque su uso generalizado y su producción en masa no se popularizó hasta más tarde, en la década de 1990. Aquella innovación transformó el trabajo de los bancos de semillas y de los conservadores de genéticas, porque permitió preservar y difundir líneas femeninas sin depender del azar en la descendencia.

Desde entonces, el formato feminizado se ha convertido en el estándar del catálogo de la mayoría de bancos europeos. En el de Trikoma Seeds agrupa tanto las variedades clásicas como la familia de semillas CBD, y todas ellas comparten la misma ficha de datos: cruce de origen, proporción de cannabinoides, tiempo de floración declarado por el banco y perfil aromático.

La ventaja genética del formato feminizado es que la descendencia de la semilla es femenina en un porcentaje muy alto, de modo que la línea se conserva sin que aparezcan ejemplares masculinos capaces de aportar polen ajeno y alterar la pureza del cruce. Por eso es el formato preferido en los fondos de conservación genética y en las colecciones privadas.

Las semillas feminizadas de Trikoma Seeds se presentan en los formatos habituales de la casa: 6, 100 y 1.000 semillas.

Información legal

Las semillas de Trikoma Seeds se venden exclusivamente para coleccionismo y conservación genética. Consulta y respeta la normativa de tu país. Venta reservada a mayores de 18 años.

La principal ventaja de una semilla feminizada es de orden genético: la descendencia que produce es femenina en un porcentaje muy elevado, de modo que no hace falta sexar los ejemplares para saber qué parte del cruce se está conservando. Eso convierte al formato feminizado en el más práctico para catalogar y preservar una línea, porque reduce la variabilidad entre unidades de un mismo lote.

Es también el motivo por el que prácticamente todo el catálogo de Trikoma Seeds se ofrece en este formato, tanto en las variedades clásicas como en las de proporción equilibrada entre CBD y THC.

Aunque las semillas feminizadas tienen una alta probabilidad de producir plantas hembra, no hay una garantía del 100%. Nos esforzamos en ofrecer semillas feminizadas con una tasa de éxito muy alta, pero siempre existe la posibilidad de que una pequeña cantidad de semillas produzca plantas macho o hermafroditas.

La proporción de ejemplares no femeninos es muy baja en los lotes de Trikoma Seeds, precisamente por el trabajo de selección y estabilización de los parentales. Ninguna técnica de feminización ofrece una fiabilidad absoluta: la expresión del sexo en el cannabis tiene un componente genético y otro epigenético, y por eso los bancos hablan siempre de porcentajes y nunca de garantías. El trabajo de selección de parentales y la estabilización a lo largo de sucesivas generaciones son lo que acerca ese porcentaje al máximo posible, y es el criterio con el que se documenta cada línea del catálogo.